07 marzo 2010

Opus a la Confusión


Como un director de sinfonía
se vio a si mismo,
parado en una roca,
dirigiendo las olas de su ira
no destinadas a nadie mas que a él.

Alzaba sus manos,
y el saco se torcía de manera ruda
y las crestas estrepitosas
estrellaban contra la saliente.

Oía chelos
y los imaginaba afinando,
todos al unísono,
Frenéticos y revoltosos.

Todo repentinamente
tomaba calma,
y profunda, agonizante
melancolía
y algo de dulce confusión.
Los chelos en una nota Menor
que nunca fue tocada,
mojaban y lustraban
sus zapatos negros de charol
y el agua se escurría por los torpes recovecos
de una áspera piedra negra.

El mar, aún turbio,
se relajaba, pero aún no estaba satisfecho.
Algo no se respondía todavía.

Entre el opaco y violáceo cielo tormentoso
un haz de luz cubrió la batuta que sostenía en la mano.
¡Una salida!

Caricias que instantáneamente
enseñarían a sonreír con Vigor.

Sin embargo, antes de llegar a ese cálido velo.
El corazón se atraviesa por una duda.
Perfora con fuerza y sin discreción
y hace el esbozar sonrisas tarea imposible.
Aplaca toda esperanza,
y lo único a lo que invita
es a tener precaución
antes de bajar la guardia nuevamente.

Entonces los Chelos,
desafinados por el optimismo,
comienzan de vuelta la macabra sesión
y Él, decidido,
levanta ambos brazos,
desemprolijando nuevamente su saco
cuya forma serena
pareció nunca haber existido.

El agua salada lo empapa
y siente el gusto de lo que es
no poder Respirar.

"¡Eh!¡Che!¿Qué te pasa?"
'Eh, nada, pensaba un par de cosas,
¿que hacemos esta noche?'


21 febrero 2010

Noticia

¿Cómo explicarle a ella,
tan tranquila y despreocupada,
como decirle a ese rostro de tan estable y de profunda riqueza
que la vida no es como creíamos?
No se puede darle a entender
que la tristeza es inexplicable,
y que no es su culpa.
Yo sólo necesito abrir mi boca,
yo sólo necesito que me comprenda...
¿Lo hará?
Quiza el sólo hecho de dudar,
de esperar su respuesta negativa,
el sólo hecho de no hacer las cosas con seguridad
y con rigidez
hagan que mis palabras
sean mas un mal chiste,
que la verdadera razon de ese pequeño discurso.
¿Serviría un gesto
de confianza?
Un abrazo tranquilo,
tomarla de las muñecas,
o simplemente mirarla fijo a los ojos...
¡Eso!
Debo mirarla fijo,
debe entender que esto va en serio.
Debo expresarle lo irremediable de esto.
porque cuando termine este corredor,
cuando doble en el pasillo hacia la izquierda.
Daré con ella.
¿Cómo hacer para no sorprenderla,
para no matarla con mis palabras?
"¿Señorita Estevez?"
Creí decir, superando ese enorme atracón
que no dejaba mi garganta en paz.
"Doctor... ¿Cómo esta él?"
"Él..."
Notó algo.
Sea mi rostro, sea mi voz,
sea el pronunciado temblor de la libreta.
"¿Qué sucede Doctor?"
Dijo con seriedad,
exigiéndome una respuesta.
No podía hacerlo,
¿Cómo extirparme la culpa?
¿Cómo presentarle a esa joven mujer
una vida de miserias?
Su existencia perderia la mitad de su razón.
Si mis palabras no terminaban con su respiración,
su corazón lo haria con el correr de los años,
y nadie mas sabría de ella.
Terminaría en el olvido.
Nadie me preparó para esto.
La presión en mi garganta se tornó insoportable,
y mirándola fijo,
vi como su imagen comenzaba a temblar
y a deformarse tras las lagrimas.
Sin terminar la respuesta, tuve que correr.
No sé adonde, pero debía irme de allí.
Nunca más podria mirarla de vuelta a los ojos.




Nunca creí que esto sería tan duro.

16 febrero 2010

Ella le extendió el matecito humeando, tomado por la manija para no quemarse.
"¿Y que le dijiste?" dijo Mariana, mientras se secaba las manos con ese repasador tan aspero.
"No me acuerdo bien, viste que cuando decis las cosas enojado te las olvidas... Le dije que no me interesaban esa clase de cosas. Que me deje en paz, porque ya habia hecho mucho por el, algo asi" fingía Sebastián, que recordaba exactamente, palabra por palabra, tono a tono, lo que le dijo en ese arrebato de furia.
"Pero qué... ¿De la nada?¿O ya venia la discusión desde antes?"
"No, hace un par de años tuvimos nuestros encontronazos. Pero nunca tan fuerte, ni tan definitivo, viste"
Mariana se acomodó sobre la silla de metal. Cruzó una pierna por debajo de la otra, y mientras miraba la calle que chispeaba un par de gotas, comenzó a sonarse los dedos.
"¿En que pensás vos? Estas un poco como perdida. Esa es la mirada la pones cuando tenes un problema, y no querés solucionarlo..." dijo Seba, como a ella le gustaba decirle.
Sin apartar la vista de la calle, sonrió amplia y tristemente, recordando lo mucho que Seba la conocía.
"Te peleas con tu Aíd, pero yo no estoy seguro de tener el adecuado... Tengo que averiguarlo de alguna manera, y no se lo quiero preguntar" Sentenció Mariana.
Se extendió el silencio, cómodo a juzgar por las últimas palabras. Seba reflexionó lo mas rapido que pudo, para levantarle el ánimo.
"Andá y preguntale" le dijo un poco apurado, con tono seguro.
"¿Esa es tu 'levantada de animo' seba?"

Ambos se conocian bien

02 febrero 2010

Momento

Cayo estruendoso, luego de dar un par de tumbos
Antes de la caida vi su rostro ensombrecido por el olvido.
Lo ayude a incorporarse y limpiarse un poco la ropa y el rostro.
"Amigo, creo que debe dejar de tomar" le dije con tono severo.
'No he tomado nada, solo he dejado escapar una verdadera oportunidad'
"Hermano, lo comprendo"

y ambos vimos caer las hojas de otoño, vomitando las culpas.

05 enero 2010

¿Que le pasa al mundo, que no llora?


"Y entre hojas secas del otoño,
la vi descender despidiéndose apacible
y las gotas sobre ella caían sin dejar rastro.
Parecian no querer cometer mi error:
Dejar en ese cajón, con ella,
el espíritu, la riqueza...
mi semblante murió allí.
Pero la vida nos da amarguras
como el jardinero que prepara y abona la tierra.
Para solventar la aridez
del suelo nunca utilizado
es necesario un jardinero, o una muerte,
que lo remueva y lo reubique.
Luego, es necesario agregarle necesarios desagrados,
Sea abono, Sean llantos.
Y luego, se la debe dejar reposar.
Debe dejarse al tiempo en oscuridad
y en quietud.
¿Sabes cual fue el abono?
El mundo no dejo de girar.
La gente aún recordaba como reír, más yo no.
El mundo se tornaba para sí,
dándole la espalda a todo lo que se fué con esa mujer.
Sus hijos, Sus padres, Sus sueños sin cumplir
las cosas que "algún día" ella haría, se perdieron.
Ya el después era no más que una broma de acidez enervante.
Aquello que sólo ella tenia, su pasado,
se transformó en vagos recuerdos,
formando parte de otros pasados,
que quizá con la misma paz
desaparecerían tras una pulgada de caoba.
¿Que le pasa al mundo, que no llora?
¿Es que acaso no se dan cuenta lo que acaba de suceder?
Se ha muerto una madre, amiga, hija, cómplice,
autoridad, disgustos, euforias,
y tu aún te atreves
acaso OSAS ser feliz.
El diluvio pudo esconderse tras mis lagrimas
que superaban aquel cielo desesperanzador
y cuyas gotas sólo querían enseñarme
que en la vida, hay dias calidos, frios, ventosos o neblinosos.
Pero a todos nos llega el día de la Tormenta."

Concluyó la mujer que reemplazo al hombre joven.
Entre llantos y negros ropajes,
termino de ofrecerme desesperadamente
el otro extremo de su pesadumbre,
la cual llevaría con silencioso gusto.

'Oíga dama.
Las Tormentas solo sirven
para querer días soleados
o para olvidarse del mundo
y esperar que la tormenta nunca cese.
Dígame, ¿Que quiere usted?
El Mundo vivió mas muertes
que almas sostiene justo ahora.
Y nunca se detuvo.
¿Que la hace a usted, a su Madre especiales?'

Mostró como sus mejillas se retraían en un sonreír.

"Que yo he admitido que mi madre no ha de volver.
y que ella se ha ido,
sabiendo que no regresaría"

Y juntos,
contemplamos las pocas gotas
que aún caían de los árboles sobre la Banca.

'No la verás,
mas la seguirás oyendo,
y la sentirás en los espejos.
Ya que en tí yacen su sueños
como en tus hijos yacerán los tuyos.'

Pudo relajar el rostro
y con ojos cristalinos preguntó:

"¿Tienes hijos acaso?"

'No -respondi-
mas tampoco tengo sueños,
ni mios ni de nadie.
Los sueños son aquellos que se cumplen
cuando ya no puedes hacerlos.
Yo ya los alcancé todos'

Mas allá de no haber recibido con agrado la afirmación atrevida
me miró y me susurró.

"Y yo que me sentía desgarrada
y veía un sin sentido.
Por lo menos yo tengo una razón
para esperar que el mundo se detenga
y no pueda ser feliz sin mi consentimiento.
Triste."

' "Triste" es la palabra mas suave
que podría haber esperado'

Sonrei.

Y en ese momento nos presentamos.
Y le conté de mí.