16 febrero 2011

Plumas

Sin valentía restriega lo último de sí que le pertenece:
Un pequeño reloj de bolsillo, y un par de cobres.
El traje peca de opaco y apesta a antaño,
y aún asi, siendo aspero incluso a la vista,
lo hacen muy elegante.

Crujió la tela cuando se reclinó y tomó asiento

"Es poco, pero el resto no se vé" aclaró
"Hay un bolígrafo, una pequeña franela, y una lupa de plata" dijo, señalando con la mirada la mano casi vacía.
"Es lo que te debía. El reloj, bueno, el reloj tiene todo el tiempo que te debía y no llegué a darte. Los cobres, los cobres son por las dudas, si tenés que volver en coche a la casa o si te querés comprar un helado de camino. El bolígrafo, representa un poco tu afán por escribir, tu anhelo de ser tinta y papel. La franela es para tus lentes, necesitas ver claro... ver claro, que ironía; El ser que más claro vió, que mas conoce, y cuya realidad... bueno, endulzaba nuestros oídos, veía todo a través de un par de gruesos cristales. La lupa... una hermosa lupa mejor dicho, fue porque con lo que mirabas los detalles quisiste mirar mas lejos, y todo fue muy borroso. La lupa no representa mas que el error que cometiste mirando todo con el mismo instrumento. Creo que todo es invisible porque nunca lo alcanzaste. O porque si lo hiciste, nadie lo vió. Tu madre te ama, y aún seguimos riéndonos de todo aquello que podrías haber escrito para nosotros. Sé que no te gustan las flores, por eso no te traje nada."

Y así, de la gran lápida se aleja, el padre previsor de ese escritor que nunca fué porque el tiempo y la insolencia de unos cuantes pares de botas no se lo permitieron.


En memoria de los artistas que no pudieron ser, porque no los dejaron. Y en honor a todos los que nos acordamos de ellos como si los hubieramos leído, y queremos imitarlos.

Bruno Daniel Martínez

09 febrero 2011

Minerva

Yo sí se porque lo imaginaste.

Quién finge ser reloj,
cuando las horas son una chorrera de idiotas,
que abrazados y entre hipos,
van cantando coplas a ese par de sonrisas.

Hay algo que les brilla opaco,
que no se ve, pero que se oye...
Eso es, un sonido fulguroso,
dos hilos en uno, que hacen temblar.

Y nosotros, tranquilos y mansos
las tomamos con ambas manos, como el agua mas transparente.
Es que a través se ve tanto, que no podemos hacer mas que parar...
Que parar y ver.

Como nos embriaga la belleza de aquello tan insólito,
que estar muy solos, pero bien juntos.

Si existe un Dios,
Que me rodeé de gente que cante.


Para ustedes, de mi y seguro de él.

02 febrero 2011

El loco

Que densa está la noche,
casi plasmática, mire usted.
un mordisco al aire, como para cazar algo que iba por ahi flotando.
El loco no entiende porque su boca sigue vacía,
y confundido se sienta de nuevo en su crujiente banquito de teca.

Un bicho bien fiero, color naranja bien sucio, está quieto en ese alambre,
y con sus compañeros enfilados, espera para saltar.
un apretón con el dedo hubiese bastado, pero el dolor punzón le recorre la mano entera.
un borbotón de sangre sale del ancho y áspero dedo, y decora el alambre de puas tanto como la camisa del loco.

Ah, que belleza. Y Cuánto amor! nos amamos mucho nosotros!. Nos vemos todos los dias, y bailamos mil y un tangos nocturnos, nocturnos como la luna!
Recitaba noble y claramente el loco.
Mientra le daba besos a la escoba.

Sientesé en el Diván idiota.
Que falta de respeto, esta locura hasta los hace felices.
Ja! felices...

19 enero 2011

Lluvia y Camisón

Tomando el marco con una sola mano, se asoma despacio para mirar. El pequeño patio interno está empapado y la lluvia aún no amaina. Con su delicado camisón colgando, y descalza, sonríe a nadie. Mirándola caer despareja, y las plantas temblando por el golpeteo, inspira hondo ese perfecto olor a fría humedad. La casa al mejor estilo buenos aires, de paredes altas y puertas acordes, de ventanas también grandes, brillaba en su desaseo: Las paredes tenían manchas negras en todos los ángulos, Las ventanas mostraban rastros de alguna suciedad, y los marcos-como las puertas- estaban despintados por los años. El piso de madera fría rechinaba ac0stumbrado a los pies ennegrecidos.
Ella estaba parada suavemente sobre un pié y con el otro en punta parecía prepararse para el movimiento, más seguía rígida y sonriente. Extendió entonces la mano hacia afuera para sentir lo que ya parecía ser una tormenta, y la bajó junto a su cintura.
Yo desde la pared opuesta la miraba tranquilo.

Me desperté entre mantas ásperas, en un cuarto horrendamente desordenado. Los torbellinos de pantalones, medias y calzoncillos sellaban todas las salidas. Envoltorios de alguna que otra comida salada regados por todos lados, en resumen, un verdadero desastre.
Y junto a mí, en la cama sin sábanas, caliente y humedecida, estaba la muchacha del sueño, pero un poco más desprolija, con el pelo más pajoso, y sin el camisón.

Sueño con poco, pero tengo aún menos.
Seguiré soñando: Me dá que escribir.

10 enero 2011

osiverN

Y otra vez se alza entre algodones ásperos.
El frío de la noche, mezclado con el sudor, no tranquilizan.
Imágenes de lana y de desnudez.
De locura y de temblares me azotan.

No fué una buena noche,
ni siquiera lo fué el sueño.
No descansamos, mi cerebro y yo.
No, en cambio nos atacamos uno al otro
nos insultamos, y nos dejamos caer por torbellinos de papel.

Nos dimos razones para trabajar, y no bajar el indómito calor.
No nos auxiliamos como de costumbre, sino que nos masacramos
sin esperar ni acompañar.

Creo inclusive haberle dicho a él

Que no soy yo, sino aquello que me controla:
La idiotez de la sinceridad y un paradigma que todavía no se puede poner de pié