05 abril 2010

Corazon:

y un estruendoso quiebre
termino por derrotarlo...
punzante y frágil,
el corazon se arrastra aferrado
a esa cuerda de la incredulidad.

Yo veía el mundo quebrado
y me enorgullecía
sabiendo que no era mi caso.
Te amé ciegamente e interpreté cada señal
no dando posibilidad a ningúna opción
que fuera errónea.

Te esperé. Te preparé con ternura
esperando el momento de tomarte suavemente
y degustarte mientras pudiese.
Cambie a partir tuyo todos mis conceptos...
te volviste un verdadero ejemplo de todo lo que quería.
Y mientras te comentaba todo esto
parecías regocijarte y me mirabas sonriente.

Asi pasaron los meses, y te hiciste clara, sin nunca serlo.
Te entendía y te conocía... Sin embargo
siempre te temí, por no tener defectos.
Nadie es tan perfecto.
Aún temía porque una mujer como tú, me prestase atención.

Me emocionaste y me hiciste sentir
que este corazon con poco uso,
aún funcionaba a la perfección.
Te hablé de musica, de amor, y de aromas.
y me respondiste.
Te sonreí con cariño, con amistad, y con amor sincero.
y me sonreíste.
Te mostré de mi lados preparados, pensados, y probados...
y los miraste con simpleza y franqueza.
Te observé
y te dejaste observar.

Pero por último, cuando te pido cierres esta relación como debería.
Me dices que NO.

Hablamos, y aún me coqueteas.
Te dije que tendría que haberlo mejor...
y me preguntaste como lo hubiese hecho...
Te dije que todo tendría que terminar diferente...
y me preguntaste cómo debería terminar.

Pero luego, de a poco, pero velozmente.
Comenzaste a desgarrarme.
No sé si fue que algo en ti se defiende... que tuviste malas experiencias
que querías que déje de molestarte... que te arrepentiste de todo lo que hiciste.
o que, como me dices y no te creo, que nunca lo hiciste.

Es que acaso la crueldad realmente llega tan lejos,
es que realmente el corazon se rompe como dicen?
yo no les creía... pero el dolor es insoportable.
No se que hacer, y que no. Todo se ve mas opaco.
No tengo hambre, ni sed. No extraño a nadie.
No quiero ir a ningun lado, no quiero quedarme en ningun lado,
no quiero hablar, no quiero quedarme en silencio.
no quiero que nadie sufra lo que yo sufrí,
y quiero que todos lo sientan, para hablar de ello.

Creí que el desamor era una simple exageración de los débiles de pecho.
Pero hoy aqui, quiebro sin preámbulos, en el verdadero desamor de mi vida.
Por una persona que, creyendo sus argumentos, jugó conmigo, y me deja destrozado...
Hoy le digo que no me enoja, aunque quiza luego lo haga.
Hoy le digo que aún la espero, aunque quiza luego no la quiera cerca.
Hoy le digo que la amo, aunque quiza mañana despierte en mi odio hacia ella y su posteridad.
Porque no es el desamor lo que se llora, sino la impotencia,
y las huellas que quedan el alma, son las que no nos dejan seguir viviendo bien.
y poco a poco, se llena de impurezas
Alejando al Verdadero Amor.

Todavia no te creo mujer, Dudo que tu hayas hecho esto.
Pero insistes, asi que por el amor que dejaste en mi, te creo.

Será lo que quieras... Ojalá encuentres quién te ame como yo...
Y por otro lado, ojalá que todo lo que has hecho,
te lo hagan
y Sufras, no por el hecho de venganza
sino para que entiendas, y te arrepientas.
Porque nadie merece esto




Nadie se merece sufrir por amor

02 abril 2010

Doña Teresa

No se si son las sopas de letras,
las agujas o el té...
Canela en rama o en polvo,
refunfuñes o bromas.

Algo en tu descanso me inspira desgarro.

no olvido la mano sobre la muñeca...
los dedos arrugados sobre el plato,
y cientos de puntos de lana,
Abrazandome en la lejanía.

Hoy me despido mi tierna abuela,
y te abrazo con cariño,
y hoy...
hoy no te traje ningun diez abu...

te amo y extraño, por mas que aparente...

Gracias por esperar a que te vea,

Bruno

07 marzo 2010

Opus a la Confusión


Como un director de sinfonía
se vio a si mismo,
parado en una roca,
dirigiendo las olas de su ira
no destinadas a nadie mas que a él.

Alzaba sus manos,
y el saco se torcía de manera ruda
y las crestas estrepitosas
estrellaban contra la saliente.

Oía chelos
y los imaginaba afinando,
todos al unísono,
Frenéticos y revoltosos.

Todo repentinamente
tomaba calma,
y profunda, agonizante
melancolía
y algo de dulce confusión.
Los chelos en una nota Menor
que nunca fue tocada,
mojaban y lustraban
sus zapatos negros de charol
y el agua se escurría por los torpes recovecos
de una áspera piedra negra.

El mar, aún turbio,
se relajaba, pero aún no estaba satisfecho.
Algo no se respondía todavía.

Entre el opaco y violáceo cielo tormentoso
un haz de luz cubrió la batuta que sostenía en la mano.
¡Una salida!

Caricias que instantáneamente
enseñarían a sonreír con Vigor.

Sin embargo, antes de llegar a ese cálido velo.
El corazón se atraviesa por una duda.
Perfora con fuerza y sin discreción
y hace el esbozar sonrisas tarea imposible.
Aplaca toda esperanza,
y lo único a lo que invita
es a tener precaución
antes de bajar la guardia nuevamente.

Entonces los Chelos,
desafinados por el optimismo,
comienzan de vuelta la macabra sesión
y Él, decidido,
levanta ambos brazos,
desemprolijando nuevamente su saco
cuya forma serena
pareció nunca haber existido.

El agua salada lo empapa
y siente el gusto de lo que es
no poder Respirar.

"¡Eh!¡Che!¿Qué te pasa?"
'Eh, nada, pensaba un par de cosas,
¿que hacemos esta noche?'


21 febrero 2010

Noticia

¿Cómo explicarle a ella,
tan tranquila y despreocupada,
como decirle a ese rostro de tan estable y de profunda riqueza
que la vida no es como creíamos?
No se puede darle a entender
que la tristeza es inexplicable,
y que no es su culpa.
Yo sólo necesito abrir mi boca,
yo sólo necesito que me comprenda...
¿Lo hará?
Quiza el sólo hecho de dudar,
de esperar su respuesta negativa,
el sólo hecho de no hacer las cosas con seguridad
y con rigidez
hagan que mis palabras
sean mas un mal chiste,
que la verdadera razon de ese pequeño discurso.
¿Serviría un gesto
de confianza?
Un abrazo tranquilo,
tomarla de las muñecas,
o simplemente mirarla fijo a los ojos...
¡Eso!
Debo mirarla fijo,
debe entender que esto va en serio.
Debo expresarle lo irremediable de esto.
porque cuando termine este corredor,
cuando doble en el pasillo hacia la izquierda.
Daré con ella.
¿Cómo hacer para no sorprenderla,
para no matarla con mis palabras?
"¿Señorita Estevez?"
Creí decir, superando ese enorme atracón
que no dejaba mi garganta en paz.
"Doctor... ¿Cómo esta él?"
"Él..."
Notó algo.
Sea mi rostro, sea mi voz,
sea el pronunciado temblor de la libreta.
"¿Qué sucede Doctor?"
Dijo con seriedad,
exigiéndome una respuesta.
No podía hacerlo,
¿Cómo extirparme la culpa?
¿Cómo presentarle a esa joven mujer
una vida de miserias?
Su existencia perderia la mitad de su razón.
Si mis palabras no terminaban con su respiración,
su corazón lo haria con el correr de los años,
y nadie mas sabría de ella.
Terminaría en el olvido.
Nadie me preparó para esto.
La presión en mi garganta se tornó insoportable,
y mirándola fijo,
vi como su imagen comenzaba a temblar
y a deformarse tras las lagrimas.
Sin terminar la respuesta, tuve que correr.
No sé adonde, pero debía irme de allí.
Nunca más podria mirarla de vuelta a los ojos.




Nunca creí que esto sería tan duro.

16 febrero 2010

Ella le extendió el matecito humeando, tomado por la manija para no quemarse.
"¿Y que le dijiste?" dijo Mariana, mientras se secaba las manos con ese repasador tan aspero.
"No me acuerdo bien, viste que cuando decis las cosas enojado te las olvidas... Le dije que no me interesaban esa clase de cosas. Que me deje en paz, porque ya habia hecho mucho por el, algo asi" fingía Sebastián, que recordaba exactamente, palabra por palabra, tono a tono, lo que le dijo en ese arrebato de furia.
"Pero qué... ¿De la nada?¿O ya venia la discusión desde antes?"
"No, hace un par de años tuvimos nuestros encontronazos. Pero nunca tan fuerte, ni tan definitivo, viste"
Mariana se acomodó sobre la silla de metal. Cruzó una pierna por debajo de la otra, y mientras miraba la calle que chispeaba un par de gotas, comenzó a sonarse los dedos.
"¿En que pensás vos? Estas un poco como perdida. Esa es la mirada la pones cuando tenes un problema, y no querés solucionarlo..." dijo Seba, como a ella le gustaba decirle.
Sin apartar la vista de la calle, sonrió amplia y tristemente, recordando lo mucho que Seba la conocía.
"Te peleas con tu Aíd, pero yo no estoy seguro de tener el adecuado... Tengo que averiguarlo de alguna manera, y no se lo quiero preguntar" Sentenció Mariana.
Se extendió el silencio, cómodo a juzgar por las últimas palabras. Seba reflexionó lo mas rapido que pudo, para levantarle el ánimo.
"Andá y preguntale" le dijo un poco apurado, con tono seguro.
"¿Esa es tu 'levantada de animo' seba?"

Ambos se conocian bien